“Teología de la felicidad”.

“Cercano está el dios
y difícil es captarlo.
Pero donde hay peligro
crece lo que nos salva”.

Friedrich Hölderlin. Patmos.
 

I

En medio de la noche, cuando todo parece reposar,

siempre habrá alguien,

viendo más allá de las estrellas,

los mundos interiores, donde navegamos,

y realmente vivimos…  

II

Somos una emoción encarnada en la historia,

fuego que nunca se extingue,

rayo terrible que estalla,

dentro de un reino en tinieblas.

III

Quienes vivan sólo para construir “un lujoso y frío sepulcro”

¡Será un tiempo perdido,

por no haber entendido jamás,

 lo que es realmente vivir!

¿Qué nos queda al final,

presos con gruesas y temibles cadenas,

dentro del reino de las cosas?

IV

Un reloj de arena, marca un tiempo

inaccesible,

y que jamás alcanzaremos a medir.

¡Es el tiempo de la vida!

¡Qué importan oro, plata, diamantes,

títulos y honores,

si al final, la felicidad, se ha convertido en cenizas!

V

No equivoquemos la ruta,

y extendamos amplias a imponentes las alas,

herencia intransferible “del ser”.

Emprendamos el vuelo, más allá de lo aparente.

¿Acaso no somos imagen y semejanza de Dios?

VI

En esas alturas, anidan la pureza,

y el ansia infinita por lo eterno.

Ahí, se encuentra el verdadero Reino,

de la paz, justicia, y sobre todo, “del amor”

VII

El verdadero poder – no nos equivoquemos-,

se encuentran en descubrir,

ésa luz indefinible…,

la que venció el dolor, la muerte

y nos reintegra a la patria,

de la cual fuimos tomados,

y en su momento, también regresaremos.

San Salvador, 29 de noviembre del 2019.

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