“Crisis del Fundamento. Sabiduría y conocimiento”.

«La verdad es eterna , y el conocimiento su sombra».



“Ciencia, poder y dominación”.

 Cuando la fe en la humanidad, se cambió por el cultivo y dominio de las ciencias, la inteligencia fue medida desde patrones cientificistas, y lo humano se marcó como mercancía.

Aquella fe, fundada dentro de un horizonte humanista, y que rescataba nuestra relación entre el mundo y Dios, fue dando paso a una versión profana, basada en una interpretación relativizada de la historia.

Los dueños del mercado, convertidos en mecenas , reclutaron a los obreros más calificados, de todas las artes y ciencias, e impulsaron la gran revolución hipertecnológica. Y le dieron directrices específicas, de acuerdo al ethos de sus líderes.

“Cambio cosmovisional: alienación de lo humano”.

Del teocentrismo, se transitó hacia el antropocentrismo, para caer en la idolatría de la mercancía, y la cosificación de lo humano.

No extraña que actualmente se vea el aborto de manera superficial, y sea usada la vida del no nacido, como trampolín para ejercer control sobre grandes grupos humanos.

Porque cumple dos funciones biopolíticas: exterminio poblacional a gran escala, y descomposición social, políticamente estratégica. Un macro poder subliminal, se impone como nueva norma, y desafía los valores de la tradición.

Lo jurídico-político, desde el liberal -positivismo decimonónico, se convierte en juez y parte, abjurando de toda la tradición milenaria, apoyándose en una vox populi sin rumbo, y que demanda liderazgo intelectual y moral.

La moderna dictadura del materialismo, donde lo sagrado es visto como signo de debilidad y atraso. O tal vez, visto con lástima y de reojo. Ideologías políticas reclaman su tajada, argumentando que toda espiritualidad no demostrada por la ciencia es alienación.

De aquí parte una “ambigua lucha” por los valores fundamentales, como el derecho a una vida digna, en justicia, y libertad. Lo cual no es solamente aplicable a los votantes, sino principalmente a los que dependen de quienes ejercen el poder a través del sufragio: me refiero a los débiles y oprimidos, a los ancianos, enfermos terminales, a los discapacitados.

Pero principalmente a los sin voz, a los que se encuentran en el vientre de sus madres, y no pueden opinar. Este es el sector de la humanidad, que marca la jerarquía de un país, y mide el nivel de civilización o barbarie de una sociedad determinada.

“La ciencia política : marxismo y capitalismo. Dos extremos que se unen ”.

El materialismo histórico, fue radical negando a Dios, y pretendió con esto, transformar el mundo, pero desde una esencia revolucionaria sin alma.

El capitalismo seguramente más cruel, se agenció de toda la tradición humanista, instrumentalizándola para la conquista del poder político, económico y social. Se hizo especialista en crear y acumular riqueza material, repotenciando una asimetría ontológica, que le ha llevado a depredar, dominar, y manipular a otros seres humanos, con quienes, excepto raros casos, no asimilaron ningún tipo de alteridad.

Pero este es el escenario histórico que asumimos como herencia, hoy mucho más que en el pasado, el cual deberemos transformar.

Seguramente el descontrolado avance, y sospechoso uso  del saber científico-técnico, tiene que ver con la angustia actual. Porque erróneamente se ha convertido en lámpara con la cual pretendemos iluminar y definir el camino…demasiado poder para un instrumento importante, pero falible.

No por la ciencia en sí, sino por quienes la utilizan, y pueden comprarla; a la vez que promover sus rutas de investigación, en paralelo con sus ambiciones particulares.

El actual liderazgo belicista  mundial, se basa en el poder destructivo generado desde el conocimiento del átomo. Importantes hombres de ciencia, muchos de ellos galardonados con el Premio Nobel, quienes trabajaron arduamente, sin imaginarse que sus logros amenazarían a la humanidad entera. ¿Dónde se encuentra el error de este modelo civilizatorio?

No olvidamos aquellos usos en beneficio de la salud y bienestar social, pero destacando que el conocimiento, debe de estar en las manos adecuadas, y aquí se encuentra la trampa.

Grupos humanos con gran poder económico, que, de manera discrecional, y en representación legal de millones, definirán el rumbo de la nave del Estado. Del interés por el ser humano, se pasó a la búsqueda y concentración del poder en “manos privilegiadas”. Y estos “humanos de la aristocracia mercantilista”, no se asimilarán jamás al resto empobrecido o marginado. A tal punto, que el subconsciente de quienes detenten este modelo de poder no admite la existencia de humanidad, en aquellos que no están a su nivel.

Por tal razón, no extrañan las matanzas programadas frente a las manifestaciones de grupos sociales organizados, o los saqueos a las arcas del Estado, sin detenerse a pensar en el grave impacto, que llevará a la muerte y violencia sistémicas. Una sociedad sometida a este asalto fácilmente podrá sumarse desde otras vías paralelas, hacia el crimen organizado. Porque el modelo percibido, ha enseñado que existe un divorcio mortífero, entre la rectitud teórica, y la realidad práctica.

Solamente una radical revolución espiritual y moral, puede atreverse en este pantano, y con grave riesgo.

Por lo anterior, es fundamental rescatar el puente visible (ser humano), que une el reino de la naturaleza, con lo trascendental; inaccesible de manera inmediata desde el instrumento de las ciencias, porque no es su función. Para ello, se precisa reconocer la existencia de valores de convivencia, los cuales no admiten relativización, mucho menos manoseo jurídico.

En este orden de análisis, del reino de las cosas, pasamos al reino de la vida humana, donde todo lo material, y en esto las ciencias, solo tendrán una sola finalidad: la felicidad social.

Porque la esencia de lo científico, aunque su objeto de estudio es la naturaleza, no reside en esta, sino en quien la construye y utiliza: el ser humano.

¿Dónde  está el Fundamento,  y cómo se revela y vuelve accesible?

¿Cómo se deberían vincular :“verdad” y conocimiento dentro del mundo?

Debemos rescatar la importancia de los anteriores cuestionamientos, reactualizando su dimensión trascendental en el discurso cotidiano, y que impregne principalmente los dominios de saberes, vinculados con el quehacer político, económico y social.

No es otra la función de la filosofía en el mundo, como camino de reflexión, que acumula desde un horizonte común, y transfiere después de depurar aquello que más se acerca a la «verdad”: un modelo de sabiduría, que integre en jerarquía, lo santo y profano.

Por lo anterior, cuando hablamos de ciencia, deberemos de reconocer su valor, pero también su relatividad, y de la alta responsabilidad de quienes le den uso. Destacando su exclusivo valor instrumental dentro del mundo cotidiano, que no define la ruta, pero facilita como un moderno timón, a quien dirige el gran barco de la historia.

Y este timonel,  “legítimamente elegido mediante el sufragio”, debe ser aquel que aspire a servir de puente entre el reino del caos, y el de una construcción social civilizada.

¿A qué apunta todo este trajinar dentro de esta realidad física, que no circunscribe o limita la intelección de lo real, a su mera contemplación, sino fundamentalmente a su transformación…? El ser humano no solamente quiere vivir, sino fundamentalmente existir históricamente, modificando su entorno, y así alcanzar el máximo grado de humanización, que es otra forma de llamar a la felicidad.

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