“Historia y cambio social en América Latina”

«Ser humano e historia , o la aventura de atreverse a existir en dignidad»


Toda sociedad está instalada en una dinámica temporal, y para sobrevivir tendrá que hacer acopio de éxitos y fracasos ; marcha  compleja y azarosa , que subsume la cultura que hemos construido y heredado, la cual no solamente intentamos compartir, sino muchas veces imponer.  

La historia humana, pudiera ser entendida como una sombra sospechosa que proyectamos por “estar insertados en el tiempo y espacio”; que admite diversas lecturas, pero que en aras de un modelo de practicidad, solamente una tendrá el liderazgo.

La visión dominante, con pretensiones de universalidad, y por principio de organicidad, buscará impregnar todas las instituciones de una sociedad. Aciertos y errores, derivados de cada momento histórico, es lo que empuja la permanencia o alternancia de tal o cual modelo de hegemonía.

Y este veredicto, nos convierte obligadamente en jueces, lo que implica el ejercicio peligroso de un poder innato, en sinergia vital, sin el cual es imposible atreverse a construir la dignidad humana, de manera reactualizada, aquí y ahora.

Temor justificado, pretender redirigir el barco de la historia, frente al persistente y agudizado conflicto del subdesarrollo, del que participan por acción u omisión , modelos ideológicos lastrados de intereses multipolares, más preocupados por negociar cuotas de poder geopolítico, que en mejorar las condiciones para superar el estancamiento regional.

Desde una plataforma semejante, además de aquella espina que necesariamente se vincula a todo proceso de conquista, posterior colonización, y vida republicana, se suma la distorsión ideológica interesada, que se maximiza dentro de un mundo que avanza con ritmo vertiginoso, distanciándose paulatinamente de lo inmediato, para sumergirse en el sopor acrítico de una realidad virtualizada.

Por lo anterior, la conciencia latinoamericana, asumiendo la dimensión socio-política y económica , debe ir más allá de lo inmediato, para centrarse en la esencialidad constitutiva de naciones o continentes; y volver al punto de partida, donde nos espera el ser humano histórico, individual, irrepetible y sagrado.  

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