Te perseguiré…

 

Te perseguiré siempre, en este y otros mundos,

donde la sonrisa y el lamento se funden…

Porque el éxtasis profundo del cual surges,

se pierde en un paraíso que jamás conoceré.

Como aquel aroma peregrino y místico, que un día nació,

en el instante sagrado en que Dios rompió el caos.

Ahí, surgió entonces una ternura terrena, pero coronada de estrellas.

Tan vaporosa e inasible, que tal vez un suspiro, atreviera soñar alcanzar.

Y así, fundirse en la santa contemplación de su mirada,

que es ya lo inexpresable, de esta existencia presente.

La misma que se pierde en el misterio hermoso,

del cual surge la vida, y todo aquello, que ya venció la oscuridad de la noche.

Por eso, te perseguiré siempre,

en el cristal purísimo ,

de esa lágrima de amor que hoy brota,

más allá de lo expresado y lo sentido ;

en un lugar que sólo Dios conoce,

del cual un día partimos,

y al cual regresaremos.

 

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