«El suicidio dentro de la sociedad actual: propuestas y soluciones».

Cuando vemos las noticias necrológicas, y apreciamos la fugacidad y fragilidad de la existencia humana, tenemos frente a nosotros una verdad, a la cual habrá que remitirse a diario. Pero no para angustiarse, sino para entender el verdadero sentido de la vida, que aunque está indisolublemente ligado a coordenadas espacio-temporales, casi de forma matemática, no por ello, será reducida exclusivamente a eso. Aunque el que promueva este pensamiento retrogrado , sea alguien considerado importante ,y por ello crea que posee el derecho a imponernos una cosmovisión contraria, a lo que nuestro fuero interno nos dice a diario, respecto a lo que es el verdadero sentido de la vida , ¡¡vida plena y feliz…camino difícil, pero que vale la pena asumirse , hasta las últimas consecuencias !!
Esta aseveración, implica reconocer que el tiempo humano, como el tiempo de la vida, no es igual al tiempo de los relojes; y que esta dimensión temporal en la que todos estamos inmersos, no por libré elección, sino en virtud de fuerzas o condiciones, que están en una región de la realidad, como «el misterio”, donde un modelo de reflexión científico-matemático no tiene, ni tendrá cabida. Y este asunto, no parece tener la misma prioridad que la conquista del espacio sideral; porque se ha impulsado una ceguera, que nos ha obligado a todos a regresar a la caverna, para alejarnos del sentido originario, que dio comienzo a la actividad del pensar, hace ya muchos siglos.
Estas reflexiones, por desgracia están relegadas por aquellos, que ostentan el poder del mundo, y han puesto precio a todo, y a todos…los magnates financieros, o los mercaderes de la guerra, quienes están más interesados en acumular de forma desesperada, una riqueza y un poder generados, a costa del sufrimiento y desesperación de la humanidad entera; la cual busca en el fondo, algo más que el simple bienestar material… necesario, pero insuficiente. Cuando en su consecución, se cancela la otra parte de esa dimensión que no es sólo corporal, sino espiritual. Tema largo, y sometido a gruesos debates religiosos, filosóficos y científicos; pero lo que interesa entender, es que en este largo o corto viaje por el mundo, tenemos que cuidarnos de aceptar a priori, cualquier punto de vista que creamos o sintamos no ser auténtico, por convincente y genial que este parezca.
Será ante todo, el esfuerzo y tenacidad individuales, una labor de por sí riesgosa – que ojalá, fuera tomada en serio por la cultura dominante -, encaminada a encontrar el sentido auténtico de nuestro estar y hacer en el mundo. Pero de manera armónica y coherente, no sólo con la dimensión espiritual, sino principalmente con nuestra realidad humana histórica. Dentro de un tiempo, que es, querámoslo o no, cuantificable, pero misterioso y trascendental.
En este sentido, la crítica fulminante al modelo cosmovisional vigente en occidente, se deberá encaminar a cuestionar y demoler, la casi inamovible y soberbia perspectiva científica, completamente incapaz – hasta ahora- , de explicar y mucho menos construir el «VERDADERO» sentido de la vida…la ciencia tiene por sí misma un campo de acción e injerencia, pero limitados al universo físico. De ninguna manera podemos aceptar, que lo humano puede ser reducido a esta perspectiva limitada y suicida.
Lo anterior, parecería ser sólo un grito en el desierto, porque la invasión que tienen los modelos de conocimiento, vinculados de manera exclusiva a la ciencia y técnica, no han demostrado construir sociedades más felices, sino todo lo contrario. La lucha desenfrenada por ser el mejor en estos campos, ha llevado a muchos a la muerte; y no porque ser sobresaliente sea un error, sino porque el mercado ha impuesto un estilo despiadado de formación, cuya función última está vinculada, sólo a la generación de un capital-prestigio casi exclusivamente material, y en consecuencia, puesto por encima de lo que es fundamental, para cualquier humano: una vida con dignidad.
No son pocos los suicidios de jóvenes, que suceden a diario en todo el orbe, y esto es un síntoma grave y repugnante, del cáncer que ya invadió la cosmovisión vigente.
Jóvenes , puros y sanos, llenos de la pujanza, energía y alegría, del que ansía con esperanza un nuevo amanecer ; pero que al perder su oportunidad en la academia o mercado laboral , o ver traicionados sus ideales y aspiraciones más profundas , se refugian desgraciadamente en la evasión, que proporciona el submundo de las drogas y desenfreno ; cometiendo eventualmente suicidio , o enfrentándose a una muerte prematura y violenta . ¿Cuál es la lectura que nuestros cientistas sociales hacen al respecto…una estadística más, quizás para exigir al Estado más presupuesto financiero, y así paliar los efectos, pero nunca sus causas? ¿Qué dirán los sabios y respetables psiquiatras, frente a esta ola de suicidios…falla de fármacos, o quizás el advenimiento de una nueva teoría ,para ser presentada en el próximo congreso médico? Esto sólo es muestra concreta, del craso absurdo en que se halla este cientificismo , que irrumpió en la mentalidad moderna. La cual se encuentra manejada por miserables mercaderes, sedientos de ganancias y utilidades, sólo para ser usadas en el engrandecimiento de sus imperios…castillos de arena, que un día arrastrará ya convertidos en cenizas, el inmenso océano de la historia humana.
Jóvenes que van a morir inútilmente, en guerras abiertamente ilegales, generadas por la codicia, soberbia, y el empoderamiento de grupos hegemónicos, que convirtieron las tinieblas en su morada. Sangre joven que se derrama, y con ella la esperanza, no sólo de quienes se van, así, tristemente de este mundo; sino de aquellos que ven próximos su turno, en este pasillo de la muerte,para ser llamados , con la excusa de servir, y defender a la patria…y a quienes una vez caídos en combate, se les entregará una medalla y una bandera, que son más el signo de la mentira, que del honor.
La vida, no es sólo prepararse para hacer dinero, o creer que triunfamos en éxitos efímeros y sospechosos, persiguiendo únicamente lo que a otros les interesa. Y esto no es tan fácil de entender, porque la construcción de esta mentalidad – convertida casi en un dogma inapelable – , se ha realizado casi desde el momento mismo de arribar al mundo. Para ello, ha existido un abominable bombardeo subliminal y directo; creando un temible tsunami mediático, saturado con espejismos de grandiosidad, hábilmente diseñados, y sumamente venenosos como adictivos. Pero lo que en mi opinión ha cobrado más víctimas, es el modelo de educación vigente – ¿quién y en función de qué fines lo han impulsado?- , destinado a crear seres humanos aunque científicamente productivos y tecnificados…pero desprovistos de una cultura liberadora, e incapaces de enfrentar con otras armas, el reto de vivir con dignidad.
La fragilidad y vulnerabilidad, expresamente construida en nuestros jóvenes – quizás porque así serán mejores consumidores dentro del mercado capitalista -,nos está pasándonos la factura, y esto al parecer, no será jamás tomado en cuenta, por los responsables directos de este fenómeno.
Los jóvenes de este tiempo borrascoso, están obligados a ejercer un pensamiento crítico, sin temor, sin angustias…porque aún no están completamente contaminados y vencidos, como la mayoría de los adultos, muchos de los cuales, han sido en esto, responsables, por acción u omisión.
El joven no solo de cuerpo, sino principalmente de espíritu, tiene la misión sagrada e intransferible, de transformar el mundo; convertida en el derecho y el deber a la rebelión , que no significa lo que algunos hipócritas fariseos pueden mal entender a su conveniencia, en el sentido de impulsar o promover conductas antisociales o violentas . En absoluto se intenta eso, y no por temor o cobardía, sino porque ese estilo de construir el mundo, ha demostrado ser un rotundo fracaso. Por lo anterior, no es posible perder la esperanza y caer en depresiones…porque esto sólo es un reflejo obscuro y triste, del callejón sin salida al que con premeditación y alevosía, nos han conducido a todos , los «sabios guías» de la época actual.
La fuerza nueva del mundo, deberá atreverse a replantear, el modelo de vida que desean vivir; y no para producir menos, o disminuir su aporte a los avances materiales del mundo, sino para hacer eso, y algo más. Y en ese «algo», se encuentra el secreto de intentar construir un mundo, pero no para mantener y potenciar el decadente statu quo que heredamos, sino para transformarlo, pero de manera radical.
Un mundo que sea el «lugar», donde un ser humano como tú y yo , veamos la experiencia de la vida ,como un viaje digno de realizarse ; sin caer más en la deshonra de transmitir a nuestros descendientes ,los frutos amargos de la muerte , reflejados en el odio, la avaricia, el racismo, el suicidio, la drogadicción , el nihilismo estéril, guerras imperialistas genocidas, limpiezas raciales, envenenamientos premeditados de grupos de poblaciones considerados poco útiles o peligrosos, migraciones forzadas,etc.,etc.

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