La ciencia y la religión…

Ciencia y Religión, dos ámbitos que no solo obedecen a metodologías diferentes sino que de alguna manera deben estar conectados, más allá de los elementos que cada una de estas dimensiones contemplan. De no ser así caeríamos de manera irremediable en el fanatismo, o la incredulidad; aplicados a la esfera de la ciencia o de la religión. No podemos seguir tolerando ningún elemento que de manera directa o indirecta limiten ese mundo interior -nicho de la reflexión personal, espacio privilegiado de los avances o retrocesos reales del individuo- , que de una u otra forma la cultura moderna ha buscado construir, sin lograrlo . No estamos en un mundo ideal, nunca lo hemos estado…pero es necesario el retorno a una búsqueda imparcial y honesta por los espíritus más elevados, quienes deben de abrir nuevas brechas al pensar y hacer, reconstruyendo de entre las ruinas las aspiraciones más profundamente arraigadas en el cerebro y corazón de los seres humanos.
M. Heidegger ha sido bien claro al expresar que siempre hemos de creer en algo, incluso el materialista que cree en la ciencia lo hace de tal manera que la convierte en su religión. El retorno a las fuentes de la reflexión auténtica nos debe obligar a cuestionar el rumbo de la sociedad tal y como F. Nietzsche lo expresara a finales del siglo XIX, evidenciando nuestra duda y desconfianza ante una sociedad que al parecer ha basado todas sus aspiraciones en la conquista del mundo material, en el desarrollo de modelos sociales, políticos y económicos fundamentados en la aplicación fría y calculada de un darwinismo social radical.

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